Un CRM a medida de 39 funciones, entregado por fases

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El reto

El proceso completo funcionaba sobre hojas de cálculo compartidas. Cada área tenía su copia, las versiones no coincidían y nadie sabía cuál era la buena. Ninguna herramienta del mercado encajaba con el flujo real, y adaptar el flujo a la herramienta habría costado más que construir.

Qué se construyó

  • Levantamiento del proceso real, área por área
  • 39 funciones definidas, priorizadas y entregadas por fases
  • Migración del histórico que vivía en hojas de cálculo
  • Perfiles y permisos por rol, para que cada área vea lo suyo
  • Reportes que se arman solos en vez de consolidarse a mano

Hay un punto en el que adaptar tu negocio a una herramienta cuesta más que construir la herramienta. Parkland estaba en ese punto.

Un CRM de catálogo es excelente cuando tu proceso se parece al proceso para el que fue diseñado. Cuando no, empiezas a usar campos para lo que no son, a inventar convenciones que solo el equipo entiende, y a exportar a una hoja de cálculo cada vez que necesitas una respuesta que la herramienta no da.

Ese era el escenario. La decisión de construir no fue por gusto técnico: fue porque el costo de forzar el encaje era mayor.

Por fases, no de una sola vez

Treinta y nueve funciones no se entregan juntas. Se ordenan por lo que desbloquea antes: primero lo que sustituye la hoja de cálculo más peligrosa, después lo que ahorra tiempo, al final lo que da visibilidad.

Así el equipo empieza a usar el sistema mientras se sigue construyendo, y cada fase se ajusta con lo aprendido en la anterior. Un proyecto grande entregado de golpe es un proyecto grande que se estrena con todos sus errores a la vez.

¿Te suena
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Si tu operación se parece a esta, en treinta minutos te digo qué haría distinto en tu caso y por dónde empezaría.