La operación entera de una hostería en un solo sistema
El reto
Las reservas llegaban por teléfono, por WhatsApp y por redes, y cada canal se anotaba en un sitio distinto. Nadie tenía una foto única de la disponibilidad, y confirmar una habitación exigía revisar tres lugares antes de responder.
Qué se construyó
- Web nueva con el contenido y las fotos del hotel
- Motor de reservas propio con control de cupo y selección de fechas
- Integración con el PMS para que la disponibilidad sea la real, no una copia
- Pagos en línea con confirmación automática de la reserva
- Vigilante que libera la habitación si el pago no se completa
- CRM para dar seguimiento a las consultas que no cierran en el momento
Una hostería no vende habitaciones: vende certeza de que la habitación estará ahí. Cuando la disponibilidad vive en tres lugares distintos, esa certeza se rompe, y con ella la venta.
El trabajo no empezó por la web. Empezó por entender cómo entraba realmente una reserva y en qué punto se perdía. La web vino después, porque una web bonita sobre un proceso roto sigue siendo un proceso roto.
Lo difícil no fue el motor de reservas
Fue el cupo. Dos personas pueden pedir la última habitación con segundos de diferencia, y un sistema ingenuo se las vende a las dos. La reserva se bloquea en el momento en que alguien inicia el pago, y se libera sola si ese pago no se completa dentro de la ventana. Sin esa pieza, el motor genera más problemas de los que resuelve.
La integración con el PMS fue la otra mitad. La disponibilidad que ve el huésped es la del PMS, no una copia que alguien sincroniza a mano cada mañana.
Qué cambió en el día a día
El equipo dejó de revisar tres sitios para responder una pregunta. Las consultas que no cierran en el momento ya no se pierden: quedan en el CRM con su seguimiento. Y las reservas que sí cierran entran solas, cobradas y confirmadas.